Desde el inicio de la Prehistoria esta comarca natural es deficitaria en poblamiento humano, que es el factor que posibilita la apertura de rutas o caminos; pero aún a pesar de ello ésta ha sido muy transitada por ser lugar de paso obligado que pone en comunicación la Campiña con la Meseta castellana por el Norte y con Extremadura y Portugal por el Oeste.

La presencia humana en la Comarca (al parecer no estable) está atestiguada por gentes del Paleolítico Inferior (Medio) (350.000 – 125.000 a. C) que en sus prácticas de caza, o bien en sus desplazamientos por Los Pedroches hacia otros lugares de la Península, dejaron abandonados  y/o amortizados algunos útiles de piedra tallada que han sido recogidos en la zona oriental de la Comarca y que fueron depositados por las personas que los encontraron en nuestro Museo, entre cuyos fondos permanecen.

Del arroyo Guadalcázar (Pozoblanco) es procedente un ‘chopper’ y un ‘hacha bifaz’; de Charcollana (Vva. de Córdoba) fue recogido un ‘hendedor’; de la C/ Juan de Lope (Vva. de Córdoba) fue recogida una pequeña pieza de sílex tallada sobre lasca en forma de media caña, a la que también aplicamos la misma cronología, y de las cercanías del Arroyo del Endrinal (Cardeña) es procedente otro hendedor.

A partir de ahí, parece existir un largo vacío poblacional de todas las facetas cronoculturales de la Prehistoria, hasta desembocar en el Neolítico; que aunque no es conocido hasta ahora ningún yacimiento adscribible a este periodo en la Comarca de Los Pedroches, ha sido recogido en superficie una gran cantidad de útiles de piedra pulida a lo largo y ancho de la comarca.

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