Con motivo de la II Guerra púnica desembocaron por Tarragona las legiones romanas en el año 218 a.C., que tras varios años de luchas constantes lograron expulsar en el año 206 a. C. a los cartagineses de la Península Ibérica, y permanecieron en ella hasta los comienzos del S.V, en que penetran en Hispania pueblos bárbaros en el año 409, compuestos por suevos, vándalos y alanos; poco después, en el año 414 otro pueblo bárbaro denominado visigodo entrará por la provincia Tarraconense en calidad de aliado de los romanos, que tras el desmembramiento del Imperio en el año 476 permanecieron en la Península Ibérica hasta el año 711, en que serán expulsados por los árabes.

Una vez expulsados los cartagineses de la península, la república romana decidió permanecer en ella debido al ingente potencial de recursos humanos y metales que contenía, organizándola inicialmente en el año 197 a. C. en dos provincias: la Citerior y la Ulterior; división que se mantiene hasta los inicios del Imperio en que serán remodeladas por Augusto (primer emperador romano) en tres provincias; la Citerior recibió el nombre de la Tarraconense, y la Ulterior la dividió en dos, la Lusitania y la Bética.

Para la administración de Justicia, estas tres provincias estaban divididas en Conventos Jurídicos que radicaban en las principales ciudades; siete en la provincia Tarraconense, que residían en: Tarraco (Tarragona), Caesar Augusta (Zaragoza), Nova Cartago (Cartagena), Clunia (Coruña del Conde), Astúrica (Astorga), Lucus (Lugo) y Bracara (Braga). Cuatro en la Bética que tenían su sede en Astigi (Écija), Corduba (Córdoba), Emérita Augusta (Mérida) Pax Augusta (Beja) y Scallabis (Santarem).

A comienzos del S.III, el Emperador Caracalla formó una nueva provincia en el N.O. de Hispania, a la que dio el nombre de Gallaecia y por último el Emperador Diocleciano que reorganizó todo el Imperio, formó en la Península Ibérica la Diócesis de Hispania, dividida en cinco provincias: la Bética, con capital en Córduba, Lusitania capital Emérita Augusta (Mérida), Gallaecia con capital en Brácara (Braga) la Tarraconense con capital en Tarraco (Tarragona) y la Cartaginensis con capital en Nueva Cartago (Cartagena).

Más tarde fueron añadidos la Mauritania Tingitana con capital en Tingis (Tánger) y la Baleárica capital Pollencia (Pollenza).

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