El larario romano eran pequeños altares sagrados que se colocaban en los hogares y donde el padre (pater familiae) rendía culto con la realización de ofrendas y oraciones a los dioses elegidos por la familia.

El larario en las casas de familias patricias se situaba por lo general en el atrio (patio principal de las viviendas romanas). En las casas más humildes, que no disponían de atrio, el larario se situaba más a menudo en la cocina, cerca del fuego central. En las viviendas, también podía haber más de un larario, tanto en las habitaciones interiores, como en el exterior de la misma.

En la mayoría de los casos, los lararium se colocaban sobre un armario que recogía las imágenes en cera o terracota de los difuntos de la familia a los que se les rendía culto. Estas máscaras serían sacadas de su estancia habitual para llevar a cabo una procesión tres veces al año, a saber: la fecha del Aniversario de la defunción, en las fiestas de las Parentalias (fiestas de difuntos celebradas en febrero) y en las Lemurias (ritos de exorcismo realizados en Mayo).

La pieza que señalamos se trata de una magnífica copia o réplica realizada por José Mohedano.